Diario de una Formadora… en Angola

Diario de una Formadora... en Angola

Un trepidante viaje para descubrirte y reinventarte.

Hace unos meses viví una experiencia muy gratificante en una de mis colaboraciones como Consultora de Formación.  En esta ocasión me desplacé a Luanda (Angola) para realizar la formación de Postgraduados para la Gestión Integral de Recursos Humanos en la Universidade Tecnologia e Ciências para los Mandos y Técnicos de SLO.

Los que disfrutan como la que escribe de este tipo de oportunidades, se imaginarán las sensaciones experimentadas en los preparativos del viaje. Además de las dudas  que también te asaltan. ¿Cumpliremos sus expectativas?, teniendo en cuenta que nuestros entornos de trabajo y sociales están distantes. ¿Podrán poner en práctica lo aprendido en su organización? Ante las dificultades ¿serán suficientes las situaciones practicadas en el curso? ¿Crearemos complicidad? ¿Resultará eficaz?

Desde el momento que nos embarcamos, comencé a disfrutar de lo desconocido y a la vez tan conocido pues acompañaría en el aprendizaje  de un equipo para la Gestión Integral de RRHH. Con el aliciente de que una eficaz  formación representa para las personas en las organizaciones, el punto diferencial para conseguir resultados  económicos a medio y largo plazo. .. Me disponía a realizar un proyecto que cuanto menos me tenía altamente motivada.

En cuanto cruce el umbral del aeropuerto sentí esa diferencia que nos hace no ser tan buenos a lo que denominamos “primer mundo”. Un país que ahora está en plena reconstrucción, tras 30 años de guerra civil.  Nos hemos olvidado de él  salvo los asiáticos (De esto hablaré más adelante), uno de los más ricos por sus piedras preciosas, mercurio y el oro negro.  Y ahí estaba con ganas de empaparme de su cultura, su idioma, sus gentes… soy consciente que esto resulta tópico… pero así se viven las experiencias.

Todo es contradictorio… una iba a dar formación de Gestión integral de RRHH y el 80% de la población vive con un dólar al día… Reflexiono sobre esto. Si Maslow decía en su pirámide que para que las personas entren a ser estimadas socialmente, a tener seguridad y a auto-realizarse, lo primero de todo es tener sus necesidades fisiológicas cubiertas… ¿cómo iba a dar una formación sobre recursos humanos?…de repente profundizando aún más en esas primeras  ideas, encontré la respuesta:  por algo hay que empezar. Este equipo de trabajo representa un 20%, que muy bien puede convertirse en el motor del cambio. El Diagrama de Pareto me ayudo a cuantificar el resultado futuro.

Todo el grupo desde el primer día  experimentamos “sintonía” y gracias a este intercambio positivo de emociones y a pesar de las diferencias de experiencias, logramos durante los dos meses disfrutar de cada momento para aprender nuevas habilidades y actitudes para enfrentarnos a los cambios que se están experimentando.

Al despedirnos  y conocernos de forma grupal y particular, de  contarnos historias profesionales  y personales que nos envuelven a cada uno,  tomé conciencia de que la fuerza que disponemos cada uno de nosotros no tiene límite. Y el único  que impide el crecimiento como persona somos nosotros mismos.

El cambio radica en lo que uno quiera dar de sí¡¡¡

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